EL COMBUSTIBLE



La leña con más poder calorífico es la más dura

UNA CHIMENEA NO ES UN AGUJERO DONDE PODEMOS TIRAR TODO LO QUE SE PUEDA QUEMAR, HAY QUE SABER CON QUE LA ALIMENTAMOS PARA QUE RINDA BIEN Y GENERE LA MENOR SUCIEDAD POSIBLE RINDIENDO AL MÁXIMO...

El tiempo que transcurra desde la corta a la quema de la leña no debe de ser nunca menor de 6 meses (lo mínimo recomendado es 1 año) y ha de secarse convenientemente, si puede ser, dejarla al sol por el verano. Nunca echar leña verde o con poco tiempo desde su corta por los residuos que nos va a dejar en la chimenea, muy difíciles de deshollinar, y por su poco poder calorífico.




La leña húmeda o una combustión con insuficiente oxígeno produce creosota y su acumulación puede dar lugar a explosiones que pueden quemar y dañar seriamente nuestra instalación.
En España la leña más dura es la de encina o la de roble. La leña de olivo es también una buena elección dependiendo de la parte de España donde estemos. La leña de chopo tiene poco poder calorífico y un rápido consumo. La leña de pino es muy buena como iniciador de fuego, pero, los residuos de la resina que ensucian los conductos la hacen poco recomendable para usarla como combustible habitual.
El uso de palés, restos de muebles, aglomerados, contrachapados, y demás maderas tratadas o pintadas está totalmente desaconsejado en las chimeneas por la peligrosa suciedad que desprenden además de las toxinas dañinas que emiten.

La creación de la peligrosa CREOSOTA:

Cuando el combustible se quema lentamente se producen alquitranes, que al combinarse con la humedad del ambiente forman la creosota . El hollín, en general, se produce en las combustiones con exceso de carbono (80, 90%) y el resto de hidrógeno. Cuando quemamos leña húmeda o en la combustión hay falta de oxígeno se está produciendo hollín en exceso.
Si la creosota generada con el hollín se adhiere a las paredes de la chimenea y se  prende, se pueden producir serior daños en la instalación.

Es recomendable que antes de cada invierno, se realice una inspección por parte de un fumista o deshollinador de conductos.
La frecuencia del mantenimiento periódico depende del tipo de instalación, del tipo de chimenea/caldera, frecuencia de uso, número de codos en la instalación, etc...

    Para evitar la aparición de la Creosota hemos de saber que:

1.- Humedad de la maderaNunca quemar leña húmeda!!. Una humedad mayor del 20% en la leña puede ocasionar una suciedad excesiva en los conductos provocando incluso creosota y ocasionando problemas de tiro a la larga, además de un menor rendimiento de ese combustible.
2.- Cuanto menos aporte de oxigeno al hogar más creosota se formará. No cerrar demasiado las entradas de oxígeno al fuego.
3.- Las chimeneas calefactoras son, con diferencia, las que mas rendimiento y aprovechamiento calórico tienen, pero tienden a acumular mas creosota por lo que su limpieza ha de ser mas cuidadosa y esmerada.

Foto: Leña de roble con una humedad del 16%

LA MEJOR ÉPOCA PARA HACER LIMPIEZA DE UNA CHIMENEA ES A FINALES DEL VERANO, QUE ES CUANDO ESTÁ MAS SUELTO Y SECO EL HOLLÍN Y SE PUEDE LIMPIAR CON MAS FACILIDAD PREPARÁNDONOS PARA EL FRÍO DEL CERCANO OTOÑO/INVIERNO.

Los leños o cartuchos de limpieza que podemos adquirir en muchas brico-tiendas resecan algo los residuos de creosota y hollín adherido en el casete de la chimenea, no obstante, el uso de esos cartuchos no es, ni parecido, a lo que es un buen deshollinado que desincruste un atasque importante y no eximen de una limpieza profesional para mejorar su rendimiento.


El deshollinado es totalmente necesario y en muchos países de la UE obligatorio por ley.